miércoles, 11 de mayo de 2022

¿Por qué no escribir un blog?

Hay tantos blogs en Internet que uno más no se iba a notar ¿no?
Dudo que algo de lo que yo pueda contar aquí tenga algún interés, pero ¿y si os hacen gracias las mismas gilipolleces que me las hacen a mí? igual podemos compartirlas. Este blog no tiene sentido, ni tendrá una temática específica, simplemente escribiré por no dejar de hacerlo, quizás por dejar espacio libre en mi memoria o simplemente porque me aburro. Mi vida no es especialmente interesante (depende con quién se me compare, porque el otro día vi un documental de la vida del cangrejo ermitaño del Canadá, y tampoco es que su vida sea un fiestón) así que el que busque un blog de aventuras y fotos de viajes a sitios de ensueño, igual debería de seguir buscando. Todo el mundo tiene una forma peculiar de ver el mundo y esta es la mía, solo eso, entre un pesimismo perpetuo y algo que no deja de ser cómico. Si alguien llega a leer este blog (cosa que dudo) espero arrancarle una sonrisa o incluso una carcajada, y que le quede claro que está leyendo a alguien que escribe esto un viernes por la noche (que cada uno saque conclusiones). Intentaré escribir cada semana, pero igual me aburro y esto es lo último que escribo, así que, gracias y enhorabuena por leer lo único que he escrito en el ciberespacio. También quiero decir que escribo muy mal o incluso peor, por lo que cabe la posibilidad de que en textos de 1200 palabras encontremos una sola coma (y muy posiblemente esté mal colocada) o que haya tantas comas y puntos que parezca que se está leyendo un telegrama. Recuerdo que me aconsejaron un libro con el que "todo el mundo" aprendía ortografía, yo aprendí, a que por lo visto, NO entro dentro del concepto "todo el mundo", no sé si sentirme triste o aliviado. Dicho esto, creo que ha llegado el momento de empezar a escribir estupideces y cosas que no interesan a nadie. 
Por cierto, debido a mi inutilidad manifiesta para crear un blog, he de decir que, aunque pongas tu correo para recibir las "novedades" no te llegarán, el porqué, es algo que me gustaría saber a mí, pero el caso es que no llegan.

lunes, 19 de agosto de 2019

Los cañita bravas


En mi barrio hace muchos años existía un gimnasio espartano, era el gimnasio más barato de Sevilla, creo que costaba quinientas pesetas, en él no había zumba, ni yoga, ni spinning, ni cosas de este tipo, allí solo había cosas que pesaban mucho, gente enterradas en músculos y un olor perpetuo a sobaco ajeno, una vez llegué el primero y el olor a sobaco era incluso más intenso que cuando había gente, es algo complicado de explicar, pero allí ocurrían continuamente cosas inexplicables.
El dueño de este gimnasio era de lo más peculiar, hay personas que crean su propio negocio, y luego están los que se lo fabrican, hay que tener los huevos muy gordos para hacer esto, pero este cabrón había pillado una máquina de soldar, un puñado de poleas, unas vigas de hierro, una caja de tuercas y unos electrodos, y se había hecho un “gimnasio”.

sábado, 10 de agosto de 2019

Más allá del Ikea

El verano pasado me fui a trabajar a Suecia, debe de ser un país muy bonito, digo debe, porque yo no lo vi, si no llega a ser porque tuve que pillar dos aviones y un barco para llegar al sitio donde iba, (una isla llamada X) no me habría enterado de que he estado allí. Cuando llegué me recogieron en el aeropuerto un par de Orcos y me llevaron al Mordor de Suecia, un lugar en medio de la nada donde había trescientas cuarenta y dos moscas por persona y olía a boñiga de vaca de forma perpetua. Allí, en medio de la nada, a estos putos orcos se les ocurrió montar un restaurante mexicano.

La venganza más absurda del mundo


Por un hostal pasa gente de todo tipo, y desde que trabajo en uno, puedo dar fe de ello. El otro día vino un personaje que parecía de lo más normal, hasta que me contó que le gustaría matar un ciervo con un arco hecho por él mismo, que le parecía algo “autentico”. Yo de “broma”, le dije que a mí este verano lo que me gustaría hacer, es matar gente que va por ahí puteando ciervos con arcos caseros. No le hizo gracia, supongo que la misma que le haría al ciervo saber que existen enfermos así. Desde ese día, salgo del hostal mirando a todos lados por si veo un arco casero apuntándome desde lo más frondoso de la campiña.

lunes, 29 de julio de 2019

Si Mozart levantara la cabeza…no sabría dónde está.

Hace poco fui a Viena, la ciudad es muy bonita, y se ve que hay gente a la que le va muy bien, abundan los coches caros, los relojes gordos y las camisas blancas. El tema de las camisas blancas es algo complicado e interesante, hay dos clases de camisas blancas, las que se ponen la gente de dinero y las que me pongo yo, cuando la gente de dinero se pone una camisa de este color siempre les queda de puta madre, cuando yo me pongo una camisa blanca la gente me pide el menú y una coca cola light sin hielo, y es que está claro que, aun siendo las dos blancas, no pertenecen al mismo planeta de camisas.

viernes, 26 de julio de 2019

I want to be rich

Hoy me he dado cuenta de que como decía el grupo musical Extremoduro, “si mi vida fuese una escalera, me la he pasado entera buscando el siguiente escalón”, pero yo añadiría: y arrastrando las orejas cual conejo Belier Holandés.

Actualmente estoy trabajando en un hostal en el culo de Inglaterra (otra vez) por eso de aprender el idioma y tal, pero es mentira, en verdad paso el 50% del tiempo pegado a una aspiradora que no habla inglés, y el otro 50% lavando platos con el mismo resultado satisfactorio para mi mejora del idioma local. El otro día me pusieron a servir comida en la cafetería del hostal, por fin podría practicar un poco el idioma, a las dos horas ya echaba de menos la aspiradora. Me llevo bien con la gente, pero hay muchas con las que no me gusta compartir planeta. La primera persona que entró en la cafetería hablaba “tántrico”, (muy flojito y aspirando el aire para adentro), yo a este tipo de personas las llamo cariñosamente “hijos de putas”, porque hay que ser muy cabrones para darse cuenta de que la persona que tienes enfrente no controla bien el idioma y encima ponérselo más difícil. El individuo iba vestido todo de blanco, con un collar de perlas de madera y tenía el pelo largo recogido en un moño, si alguien viste así, hay un 95% de posibilidades de que sea vegetariano, vegano o herbívoro (es el siguiente paso). Normalmente practican yoga, son budistas y odian a la gente que no lo son. Me hubiese gustado saber que quería para desayunar, pero como me hablaba en un tono no apto para el oído humano le puse dos salchichas con beicon y un trocito de morcilla de regalo. Desde ese día he estado revisando el tripadvisor para ver como bajábamos 16 puestos en un solo comentario, pero nada, igual esa teoría de la ropa y el moño es una mierda y el tío se alimenta de animales vivos como Diana la de la serie V, también cabe la posibilidad de que este tipo de personas que están en un nivel superior, no usen ordenadores por el tema de las radiaciones y tal, y mande la queja por correo ordinario, tendré que revisar el correo que llega al hostal, toda carta que llegue a la atención del director en un sobre de papel reciclado o hecho de cáñamo, bambú u otras materias que me suenen a hippies serán automáticamente destruidos. El segundo que entró en la cafetería hablaba normal, pero era lo que yo llamo un ultrapensador, una persona que es incapaz de decidirse cuando tiene más de una opción, le di la carta, miró la cantidad de posibilidades y entró en bucle, se quedó pillado, como si le hubiese preguntado por el sentido de la vida, yo terminé el turno y el pobre aún seguía ahí.

sábado, 29 de junio de 2019

Los escarabajos duermen debajo

Hace poco pasé una noche en un hostel en el centro de Liverpool, cuando llegué el recepcionista me dijo que mi cama era la inferior de una litera, eso me alegró el día, no me gustan las camas altas, si fuese un francotirador sería la cama perfecta, pero como no era el caso, no vi mayor interés a pasar toda la noche dándole la espalda a un tío que no conozco, ¿y si es un colgado y me acuchilla la espalda con un cortaúñas mientras duermo?, eso no te mata, pero te deja la espalda hecha polvo. También me dijo que mi habitación estaba en la cuarta planta, hay que joderse, basta que tengas claustrofobia y no te quieras montar en los ascensores para que nunca te den una habitación más baja de la tercera planta. Cuando llegué a la habitación había un americano grande en mi cama, por lo visto, según decía, al llegar antes que yo podía elegir el sitio, el típico listillo que se cree sus propias teorías. Me hubiese encantado matarlo, pero deshacerse de un cuerpo grande en un cuarto piso en el centro de Liverpool y sin querer usar el ascensor es muy complicado, además, en la habitación también había tres chinos y un canadiense, ¿qué se hace con eso?, o se convierten en tus cómplices, o acabas con cinco cadáveres en el cuarto. ¿Os imagináis llegar a Liverpool a ver la ciudad, y el primer día convertirte en un asesino en serie? Al final, por no querer tener problemas (y porque el colega era enorme) dejé que se quedara a dormir abajo.